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¡Abróchense el cinturón! El Niño podría volver y NASA lo vigila

¡Abróchense el cinturón! El Niño podría volver y NASA lo vigila

2026-07-03T05:20:34.368696+00:00

El Termómetro del Océano

Algo realmente fascinante: los científicos pueden literalmente ver cómo se forma El Niño desde el espacio.

El satélite Sentinel-6 Michael Freilich de la NASA —que dicho sea de paso, suena como un personaje de película de ciencia ficción— lleva años observando el Pacífico con lupa. Y recently, ha detectado algo que mantiene a los investigadores en alerta.

Se está formando una enorme masa de agua inusualmente cálida frente a las costas de Sudamérica. Las temperaturas y los niveles del mar están notablemente por encima de lo normal. Este satélite es tan preciso que puede captar cambios de apenas centímetros desde aproximadamente 1.300 kilómetros de altura. ¿Impresionante, verdad?

¿Qué es una Onda de Kelvin? (No, No Es Un Examen de Física)

Aquí es donde la cosa se pone interesante. El calentamiento está relacionado con algo llamado onda de Kelvin. Antes de que te duermas, te lo explico de forma sencilla:

Imagina que le das un golpecito a la superficie de una piscina. El agua no se queda ahí mismo —crea una onda que viaja por toda la piscina. Las ondas de Kelvin funcionan igual, pero son enormes (cientos de kilómetros de ancho) y cruzan todo el Océano Pacífico.

Estas ondas aparecen cuando los vientos sobre el Pacífico occidental cambian de dirección. En lugar del habitual empujón hacia el este, empiezan a soplar en sentido contrario. Eso permite que toda el agua cálida acumulada en el oeste del Pacífico vuelva a fluir hacia Sudamérica.

Y aquí está lo clave: cuando varias ondas de Kelvin se suceden durante meses, pueden desarrollarse las condiciones de El Niño. El agua cálida se acumula frente a las costas de Perú, Ecuador y Colombia, y de pronto tienes un evento de El Niño entre manos.

¿Por Qué Debería Importarte?

Quizás pienses: "Bueno, el océano está un poco más caliente. ¿Y qué?"

Pero El Niño es mucho más que agua tibia. Cambia radicalmente los patrones climáticos de todo el planeta. Estamos hablando de:

  • Sequías en algunas regiones mientras otras se inundan
  • Desviaciones en la corriente en chorro que alteran las rutas de las tormentas
  • Efectos en cadena sobre la agricultura, los suministros de agua e incluso el transporte

Piénsalo así: el océano y la atmósfera son mejores amigos que no paran de comunicarse. Cuando la superficie del océano se calienta en el Pacífico oriental, la atmósfera cambia su comportamiento. Ese cambio se extiende y afecta al clima a miles de kilómetros de distancia.

Algunos eventos de El Niño son suaves —principalmente afectan a las zonas tropicales del Pacífico. Pero los grandes, como los de 1997-98 y 2015-16, provocaron sequías en África, inundaciones en California y desestabilizaron ecosistemas y economías en todo el mundo.

¿El Pronóstico? Mantente Atento

Ahora, la respuesta honesta de los científicos: todavía no sabemos qué tan grande será este El Niño.

"Está empezando a tomar forma," dice Josh Willis, investigador de nivel del mar en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. "Veremos qué tan grande se pone."

Los eventos de El Niño suelen alcanzar su punto máximo entre noviembre y enero, así que nos quedan varios meses antes de ver el panorama completo. Pero las señales están ahí, y la NASA las está vigilando.

Lo que me parece realmente fascinante de todo esto es cómo usamos la tecnología para basically tomar las constantes vitales de la Tierra. No estamos esperando pasivamente a que llegue El Niño —estamos monitoreando su pulso, midiendo su temperatura y siguiendo su perjalanan a través del océano en tiempo casi real.

Eso es bastante remarkable cuando lo piensas.

¿Qué Podemos Hacer Con Este Conocimiento?

Siendo honestos, para la mayoría de nosotros no hay mucho que hacer más allá de mantenernos informados y maybe apreciar la ingeniería increíble que hace posible este tipo de monitoreo planetario.

Pero para agricultores, gestores del agua, planificadores de emergencias y creadores de políticas, estos datos son oro puro. Cuanto más aviso tengamos sobre posibles extremos climáticos, mejor podemos prepararnos.

La misión Sentinel-6 lleva observando nuestros océanos desde 2020, y es parte de un registro que se extiende hasta 1992. Esto significa que los científicos llevan más de tres décadas siguiendo los niveles del mar y las temperaturas oceánicas. Literalmente estamos viendo cómo se despliega la historia climática de nuestro planeta, un paso de satélite a la vez.

Así que la próxima vez que escuches que El Niño está afectando el clima en algún lugar del mundo, recuerda: en algún lugar del espacio, un satélite nombrado en honor a un científico de la NASA nos ayuda a verlo venir.

¿No está nada mal, verdad?


Fuente: NASA/ScienceDaily

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