El lugar donde "seco" es quedarse corto
Déjame pintarte el panorama. El desierto de Atacama, en el norte de Chile, no es simplemente seco. Esinsoportablemente seco. Hay zonas que no han visto ni una gota de lluvia desde que existe registro. Los científicos mandan allí sus rovers marcianos para probarlos porque las condiciones son así de extremas.
Así que cuando te digo que este lugar se cubrió de nieve y después recibió lluvias que eran literalmente diez veces más de lo que suele caer en un año entero... sí, puedo imaginarte haciendo una pausa para procesar eso.
Lo que pasó
En agosto de 2026, una serie de tormentas invernales barrió el norte de Chile sin piedad. Las imágenes satelitales de los Landsat 8 y 9 de la NASA capturaron el antes y después: la altiplanicie de Chajnantor quedó completamente blanketeada de blanco.
Esta zona de gran altitud alberga ALMA — el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array — que básicamente es uno de los radiotelescopios más potentes que la humanidad ha construido. Cuando la nieve y los vientos de intensidad huracanada llegaron, ALMA hizo lo que cualquier equipo de miles de millones de dólares haría en esa situación: entrar en modo supervivencia y capear el temporal.
Pero aquí es donde la cosa se pone realmente interesante. Una segunda tormenta a finales de agosto extendió la nieve por todo el desierto — desde la cordillera de los Andes hasta cerca de la costa del Pacífico, cerca de Antofagasta. Eso NO debería ocurrir. Nunca.
¿Qué diablos lo causó?
Los científicos tienen un nombre para esto: vórtices aislados. Son sistemas de baja presión que básicamente se separan de la corriente en chorro y se van a vagar donde no deberían. Imagínatelo como un sistema meteorológico que se perdió en el camino y terminó por error en un sitio al que nadie lo invitó.
Pero este evento en particular tenía ingredientes extra inusuales. Según René Garreaud, científico atmosférico de la Universidad de Chile, el sistema que causó la tormenta de agosto se separó de un梭excepcionalmente grande — estamos hablando de un patrón meteorológico que se extendía por una buena porción del hemisferio sur.
Añade a eso abundante humedad القادمة de la costa, y de repente tienes lluvia y nieve cayendo en lugares que quizás reciben precipitación una vez cada década. Garreaud describió los totales de lluvia como "raramente vistos en una región que de otro modo es extremadamente árida."
¿Llovió tanto?
Hombre, claro que sí. En una localidad costera llamada Taltal, cayeron casi 40 milímetros de lluvia en apenas tres días. Para poner eso en perspectiva: eso es aproximadamente diez veces su promedio anual de lluvias. En tres días.
No sé tú, pero yo estaría bastante preocupado si mi pueblo pasara de recibir unos 4mm de lluvia al año a de pronto recibir 40mm en menos de una semana. Y eso es exactamente lo que ocurrió.
Las consecuencias fueron graves. Aluviones e inundaciones repentinas barrieron partes del norte de Chile. Miles de personas se vieron afectadas. Cientos de viviendas sufrieron daños importantes. Esto no fue solo una curiosidad meteorológica curiosa — fue un desastre natural en toda regla.
¿El Niño es el culpable?
Garreaud señala a un sospechoso habitual: El Niño. Cuando las condiciones de El Niño están activas, el sistema de alta presión del Pacífico que normalmente mantiene las cosas secas sobre el norte de Chile se debilita. Al mismo tiempo, es más probable que se forme un bloqueo atmosférico cerca del extremo sur de Sudamérica.
¿Qué significa todo este rearrangement atmosférico? Desplaza la trayectoria de las tormentas hacia el ecuador, haciendo mucho más fácil que sistemas meteorológicos potentes lleguen a zonas que normalmente son tercamente, tercamente secas.
Así que las tormentas de agosto no fueron completamente aleatorias — fueron parte de un patrón que se está volviendo más común a medida que El Niño se fortalece.
Lo que esto nos dice
Lo que me llama la atención de esta historia es lo siguiente. Solemos pensar en los desiertos como paisajes inmutables, eternos. Y en muchos aspectos lo son — el Atacama ha sido increíblemente seco durante millones de años.
Pero el clima no es estático. Los patrones meteorológicos cambian. Lo que alguna vez fue un evento de una vez por generación podría convertirse en algo que veamos cada pocos años. Las reglas que hacían del Atacama un lugar tan seco siguen ahí, pero las están empujando a un lado fuerzas más grandes y poderosas.
Es un buen recordatorio de que incluso los lugares más extremos de la Tierra no son inmunes al cambio. Y honestamente? Ver un desierto nevado y luego recibiendo lluvias torrenciales me hace preguntarme qué otras cosas "imposibles" podrían empezar a ocurrir con más frecuencia.
Una cosa está clara: la gente de ALMA va a estar mucho más atenta a los partes meteorológicos de ahora en adelante.
Fuente: ScienceDaily — https://www.sciencedaily.com/releases/2026/09/260901010709.htm