El azúcar oculto en la carne roja que podría estar relacionado con la diabetes
¿Alguna vez te has preguntado qué pasa realmente dentro de tu cuerpo cuando comes una buena pieza de carne? Bueno, unos científicos acaban de descubrir algo que probablemente te haga pensártelo dos veces antes de zamparte esa hamburguesa.
Se trata de una sustancia llamada Neu5Gc, un tipo de azúcar que se encuentra de forma natural en los animales como vacas, cerdos y corderos. Lo curioso es que los seres humanos no podemos fabricar esta molécula. Hace millones de años sufrimos una mutación genética que nos quitó esa capacidad.
El problema es que, cuando comemos carne roja, ese azúcar ajeno se cuela en nuestro organismo y se instala en nuestros tejidos. Y ahí empieza todo.
El dato que dejó a todos rascándose la cabeza
Un estudio enorme realizado en Francia siguió durante más de siete años a casi 90.000 adultos. Los resultados fueron reveladores: las personas que consumían más carne con este azúcar tenían un 63% más de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 comparado con quienes comían menos.
Los investigadores monitorizaron qué comían los participantes, calcularon cuánta cantidad de Neu5Gc ingería cada uno y compararon los grupos. La diferencia era demasiado grande como para ignorarla.
Ahora bien, hay que señalar que estos resultados se presentaron en una conferencia científica y aún no han pasado la revisión por pares. Así que se trata de investigación preliminar. Pero la ciencia detrás es fascinante, y vale la pena entenderla.
¿Por qué un azúcar podría provocar diabetes?
Aquí es donde la cosa se pone interesante desde el punto de vista inmunológico.
Como nuestros cuerpos no producen Neu5Gc de forma natural, nuestro sistema inmunitario lo interpreta como un intruso. Cuando comes carne roja, tu cuerpo reconoce ese azúcar desconocido y monta una respuesta de defensa: produce anticuerpos, las mismas armas que utilizan para luchar contra infecciones.
El lío es que esa ofensiva no se detiene. Se repite una y otra vez, cada vez que comes carne roja. Los científicos lo llaman inflamación crónica, ese estado de alerta permanente del sistema inmunológico que también se ha vinculado con enfermedades cardíacas y algunos tipos de cáncer.
Ahora los investigadores sospechan que esta inflamación constante podría estar contribuyendo también a la diabetes tipo 2. Piensa en ello como si tu sistema inmunitario estuviera librando una guerra pequeña pero continua en tu interior, y esa guerra constante termina interfiriendo con la forma en que tus células responden a la insulina.
¿Deberíamos dejar de comer carne por completo?
Venga, no vayamos a extremos.
Los propios investigadores reconocieron que la relación se debilitaba un poco cuando tenían en cuenta el peso corporal. Esto significa que la obesidad y otros factores siguen siendo muy importantes. El Neu5Gc no es la única razón por la que la carne roja se ha asociado con problemas de salud.
Piénsalo así: si de vez en cuando te comes una hamburguesa o un filete, no estás condenado. El estudio analizó a personas que consumían las cantidades más altas de este azúcar durante muchos años. En nutrición, casi todo se reduce a patrones y cantidades, no a comidas individuales.
Dicho esto, esta investigación nos da otra razón para reflexionar sobre cuánto rojo metemos en el plato. Los investigadores señalan que el riesgo de diabetes subía conforme aumentaba el consumo de Neu5Gc. No eran solo los consumidores más extremos los que mostraban mayor riesgo.
¿Y si los humanos pudiéramos fabricar este azúcar?
Aquí va un experimento mental curioso: como la mayoría de los animales sí producen Neu5Gc pero nosotros no, quizás nuestros cuerpos nunca evolucionaron para manejar una exposición regular a esta sustancia. Nuestros antepasados probablemente no se zampaban filetes de ternera cada semana como hacemos nosotros.
Es un recordatorio de que la evolución avanza despacio, y nuestras dietas modernas a veces nos lanzan curvas que nuestros cuerpos no están del todo preparados para manejar.
En resumen
Esta investigación nos aporta una pieza nueva del rompecabezas para entender por qué el consumo de carne roja se ha vinculado con la diabetes. Parece que, además de las grasas saturadas y otros factores ya conocidos, también hay este detonante inmunológico escondido en la carne de res y cordero.
No voy a decirte que nunca vuelvas a comerte un steak; yo también disfruto de una buena hamburguesa tanto como cualquiera. Pero si buscas razones para variar tus fuentes de proteína, esto es un argumento más a añadir a la lista. Prueba pescado una noche, o pollo, o alternativas vegetales.
Nuestros cuerpos son complejos y la ciencia de la nutrición sigue desentrañando capas nuevas. Cuanto más entendemos, mejor podemos tomar decisiones que realmente se ajusten a nuestra vida.
Fuente: ScienceDaily