Tengo que confesarte algo. Llevo días dando vueltas a un estudio que encontré y cada vez que me acuerdo de lo que dice, se me escapa una sonrisa. ¿Te atreves?
Ese Ritmo de Risita que Creemos Tan Nuestro? Lo Heredamos.
Un equipo de la Universidad de Warwick se puso a grabar risas. No solo humanas, también de chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes. En total, analizaron 140 secuencias de risa entre todas estas especies. Y aquí viene lo bueno: absolutamente todas compartían el mismo patrón rítmico básico.
No parecido. No "más o menos lo mismo". Exacto el mismo.
Los intervalos entre cada risa? Identicos a los de un orangután siendo cosquilleado. Y no, no es casualidad. Los investigadores creen que ese ritmo compartido viene de un antepasado común que vivió hace unos 15 millones de años.
Quince. Millones. De Años.
Qué Demonios Significa Esto?
Te lo traduzco de forma que me sigue dejando sin palabras cada vez que lo pienso.
Siempre hemos dado por hecho que el habla humana y la comunicación vocal eran logros únicos, cosas que nos区分 del resto del reino animal. Y en muchos sentidos es cierto. Pero esta investigación sugiere que no construimos nuestras capacidades vocales desde cero. Recibimos una base y luego... hicimos remodelaciones.
La estructura rítmica básica de la risa se ha mantenido bastante estable mientras todo lo demás evolucionaba a nuestro alrededor. Nuestros antiguos ancestros simios ya estaban preparando el terreno para el tipo de control vocal que eventualmente nos permitiría hablar, cantar, discutir, contar chistes y, sí — reírnos de esos chistes.
Pero Hay Más
Lo verdaderamente fascinante es esto: aunque el ritmo base permaneció sin cambios, la risa humana se volvió mucho más flexible.
Piénsalo. Cuándo fue la última vez que te reíste? Quizás alguien contó algo genuinamente gracioso y te reíste de forma natural. Quizás regalaste una risa educada ante el chiste mediocre de un compañero. Quizás te reíste nervioso después de tropezar en público. O tal vez te pillaste riéndote con los demás aunque no habías escuchado el remate.
Todos esos tipos de risa cumplen diferentes funciones sociales, pero todos usan esa misma plantilla rítmica de 15 millones de años.
Los grandes simios? Su risa es más limitada. Más automática, menos controlable. Un chimpancé se ríe cuando genuinamente lo pasa bien o le hacen cosquillas — no va a fingir una risa por educación en una cena.
Por Qué Debería Importarte
Quizás te estés preguntando qué relevancia tiene todo esto. Digo, es bonito que compartamos un ritmo de risa con orangutanes, pero y qué?
Aquí está el motivo: el habla no deja fósiles. No podemos desenterrar un hueso y ver cómo hablaban nuestros ancestros. El lenguaje es algo invisible, intangible, que solo existe en criaturas vivas. Así que los científicos que intentan entender cómo evolucionó el habla humana tienen muy pocas pistas con las que trabajar.
Pero la risa? La risa es vieja. Muy vieja. Le precede al lenguaje humano por millones de años y existe en absolutamente todas las especies de grandes simios que viven hoy en día. Eso la convierte en una ventana increíblemente rara hacia cómo pudo haber evolucionado la comunicación vocal.
El doctor Adriano Lameria, también de la Universidad de Warwick, lo expresó de maravilla: "Contrario a la idea clásica de que los primeros humanos adquirieron de golpe capacidades de control vocal notablemente diferentes a las de sus predecesores, la evolución de la risa nos dice que los humanos nos situamos en un continuo."
No llegamos como superhéroes vocales de la nada. Llevamos practicando — a través de nuestra risa — durante 15 millones de años.
La Conclusión
La próxima vez que te partas de risa con algo, tómate un segundo para apreciar la historia antigua que lleva dentro ese momento. En algún lugar del ritmo de tu risa hay un eco de ancestros que se remontan millones de años atrás, mucho antes de que existieran los humanos.
Eso es bastante extraordinario, no?
Todo este tiempo pensamos que la risa era simplemente algo divertido que hacemos. Resulta que también es una de las historias más antiguas que nuestra especie ha contado jamás.
Y sinceramente? Creo que eso merece una sonrisa.