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La sorpresa de los científicos: los monos trepan árboles como los simios (y por qué debería importarnos)

La sorpresa de los científicos: los monos trepan árboles como los simios (y por qué debería importarnos)

2026-09-01T09:38:50.207977+00:00

Algo que te va a volar la cabeza

Imagina esto: millones de años atrás, en algún bosque de África, nuestros ancestros más antiguos saltaban de rama en rama. Durante décadas, los científicos dieron por hecho que solo las criaturas con pies de simio —esos tobillos ultra flexibles— podían trepar recto por un tronco.

¿El problema? Puede que estuvieran completamente equivocados.

El Gran Debate de los Pies

Vamos por partes. Uno de los grandes rompecabezas de la evolución humana es entender de dónde venimos. Los investigadores calculan que los caminos de humanos y chimpancés se separaron hace entre 6 y 7 millones de años. Eso significa que en algún punto existió un "último ancestro común" —el abuelo (o mejor dicho, el tatarabuelo con un millón de "tataras" delante) de nosotros y de los chimpancés actuales.

La pregunta clave: ¿cómo se movía ese ancestro?

La teoría dominante decía lo siguiente: los chimpancés tienen unos tobillos increíblemente flexibles, capaces de doblarse unos 45 grados hacia atrás. Los humanos, en cambio, llegamos a máximo 20 grados. Esa flexibilidad es lo que permite a los chimpancés trepar troncos verticales como pequeños escaladores peludos. Los monos, se pensaba, dependían más de sus brazos. No eran tan hábiles subiendo de forma vertical.

Esta diferencia en la anatomía de los pies hizo que los científicos especularan sobre cómo sería nuestro ancestro compartido. ¿Tenía pies de chimpancé? ¿O de mono? Se creía que la respuesta importaba mucho para reconstruir nuestro árbol familiar.

Los Mangabeyes al Rescate

Y aquí es donde la cosa se pone interesante. Un equipo de la Universidad Estatal de Ohio decidió observar de cerca a unos mangabeyes fuliginosos que viven en el bosque Taï, en Costa de Marfil. No eran monos de laboratorio: eran animales salvajes, haciendo lo de siempre desde hace milenios.

Los investigadores, dirigidos por el profesor asistente Luke Fannin, instalaron cámaras para registrar exactamente cómo se movían estos animales. Lo que encontraron fue simplemente sorprendente.

Estos monos no tienen esos tobillos flexibles estilo chimpancé. Pero pueden subir troncos verticales sin problema. ¿Cómo lo logran? Usando el mediopié. Fannin midió hasta 46 grados de flexión en las articulaciones del mediopié de estos monos mientras trepaban. Casi idéntico a lo que logran los chimpancés con sus tobillos.

"Es una equivalencia funcional", explicó Fannin. "No puedes descartar la escalada vertical solo porque algo no tenga pies de chimpancé."

En resumen: hay más de una forma de trepar un árbol. Y eso cambia todo lo que creíamos saber.

Por Qué Esto Importa Para la Evolución Humana

Ahora me pongo un poco más serio, porque esto realmente importa para entender de dónde venimos.

Una de las grandes preguntas de la evolución humana es cómo pasamos de movernos entre los árboles a caminar erguidos sobre dos piernas: el bipedalismo. Averiguar qué hacían nuestros primeros ancestros en el bosque es crucial para entender esa transición.

Si los científicos asumían que solo los pies estilo chimpancé podían con la escalada vertical, eso moldeaba sus teorías sobre cómo debía verse el ancestro común. Pero ahora sabemos que una criatura con pies más estilo mono podría haber trepado perfectamente bien.

Lo interesante —y un poco frustrante para los investigadores— es que este hallazgo aclara algunas cosas mientras complica otras. Como dijo el autor principal, Scott McGraw: "Añade claridad, pero también hace más difuso el panorama general."

Pero lo que más me fascina es esto: seguimos conectados a aquellos días de trepar árboles. Algunos pueblos cazadores-recolectores actuales siguen siendo escaladores excepcionales. Y aunque los humanos dependemos más de ligamentos y tendones flexibles que de huesos especializados en los pies, la capacidad sigue ahí. En algún lugar profundo de nuestro cuerpo llevamos ecos de un pasado arbóreo.

En Pocas Palabras

¿Qué significa esto para la investigación en evolución humana? Básicamente, que los científicos pueden dejar de descartar ciertas posibilidades basándose solo en la estructura del pie. Un ancestro antiguo con pies de mono podría haber trepado sin problema. Y eso es una pieza del rompecabezas que no teníamos antes.

A veces la ciencia funciona así. Creemos haber descubierto algo, confiamos en nuestras suposiciones... y entonces unos monos en un bosque de África occidental nos demuestran que estábamos equivocados. De la mejor manera posible.

No sé tú, pero a mí eso me parece apasionante. Cada vez que miramos más de cerca el mundo natural, descubrimos algo nuevo sobre nosotros mismos.

Ahora, si me disculpas, voy a ir a apreciar mi propio mediopié flexible.

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