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Planeta Goldilocks: el James Webb descubre un mundo gigante que encaja perfecto

Planeta Goldilocks: el James Webb descubre un mundo gigante que encaja perfecto

2026-05-22T05:14:20.936437+00:00

El planeta Ricitos de Oro: el James Webb descubre un gigante en la zona perfecta

Imagina dos tipos de planetas gigantes. Por un lado, mundos fríos y distantes como Júpiter o Saturno, que giran en las afueras heladas de nuestro sistema solar. Por otro, esos Júpiter calientes que orbitan tan cerca de su estrella que alcanzan temperaturas capaces de derretir metales.

Pero ¿y si existe algo intermedio? Un gigante templado. Y resulta que sí hay.

TOI-199b: el gigante que ni quema ni congela

El telescopio James Webb acaba de estudiar un planeta llamado TOI-199b. Su temperatura ronda los 80 °C. Para nosotros, eso ya es bastante caliente. Sin embargo, para tratarse de un gigante gaseoso, es una rareza. La mayoría de estos mundos o están congelados o están ardiendo. TOI-199b se encuentra justo en el punto intermedio.

Lo más importante: es la primera vez que los astrónomos logran analizar en detalle la atmósfera de un planeta gigante templado.

Por qué este hallazgo cambia las reglas

Hasta ahora, la mayoría de los gigantes gaseosos estudiados pertenecían a esos dos extremos. Los planetas situados en esta franja templada son muy escasos. Y estudiar sus atmósferas, todavía más.

Comprender cómo están hechos estos mundos ayuda a responder preguntas más grandes: ¿cómo se forman los planetas? ¿Qué procesos intervienen? Incluso puede darnos pistas sobre la atmósfera de la Tierra.

Cómo miraron dentro de un planeta a 330 años luz

El equipo usó una técnica llamada espectroscopia de transmisión. La idea es simple: cuando el planeta pasa frente a su estrella, la luz estelar atraviesa su atmósfera. Cada gas absorbe ciertas longitudes de onda, como si tuviera una huella única.

El James Webb divide esa luz en sus distintos colores. Al comparar la luz que pasa durante el tránsito con la que no pasa, se detectan los gases presentes.

Este tránsito duró siete horas, mucho más que el de los Júpiter calientes, que suelen durar apenas unas horas.

Metano y otras sorpresas

Los datos revelaron metano en la atmósfera de TOI-199b. Era lo que se esperaba según los modelos teóricos. Pero también apuntan a la presencia de amoníaco y dióxido de carbono. Con más observaciones, los científicos podrán medir las cantidades exactes de cada gas.

Una puerta que se abre

Este descubrimiento abre una nueva ventana. Hasta ahora, solo conocíamos dos tipos de gigantes gaseosos. TOI-199b nos muestra que hay una categoría intermedia que aún no hemos estudiado en profundidad.

Cada atmósfera que analizamos añade una pieza más al puzzle de cómo se forman los planetas. Y esa información no solo nos habla del universo: también puede ayudarnos a comprender mejor nuestro propio mundo.

El James Webb sigue revelando que el universo es más diverso de lo que imaginábamos.

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