Cuando el tiempo se vuelve raro: la revolución de los relojes cuánticos
¿Y si un reloj pudiera adelantar y atrasar al mismo tiempo? Suena a locura, pero la física está a punto de ponerlo a prueba.
Einstein ya demostró que el tiempo no avanza igual para todos. La gravedad y la velocidad lo deforman. Un reloj cerca de un planeta grande marca distinto que otro que flota en el espacio vacío. Lo sabemos y lo hemos medido. Sin embargo, ahora los científicos quieren ir más allá: comprobar si el tiempo también obedece las reglas extrañas de la mecánica cuántica.
Lo que ya sabíamos sobre el tiempo
La teoría de la relatividad cambió nuestra idea de un tiempo que pasa siempre igual. Un reloj en movimiento envejece más lento que un reloj parado. Si viajáramos a 10 metros por segundo durante 57 millones de años, habríamos ganado un segundo de vida. La diferencia es pequeña, pero real. Las pruebas más precisas de la actualidad lo confirman.
El famoso experimento mental de los gemelos lo ilustra: uno viaja a velocidad casi de luz y, al regresar, es más joven que el que se quedó en casa.
La nueva idea: el tiempo en superposición
Ahora los investigadores de varias universidades y el NIST quieren combinar dos mundos que hasta hace poco parecían incompatibles. La relatividad explica lo grande y lo pesado. La mecánica cuántica explica lo muy pequeño y lo muy extraño. ¿Qué ocurre si los une?
Según estos científicos, el tiempo podría estar en superposición. Es decir, un reloj podría experimentar varios ritmos temporales al mismo tiempo. Con eso ería posible que un reloj marque el “viejo” y el “joven” de golpe.
Igor Pikovski, principal investigador del proyecto, dice que tiempo y relatividad “tadpoles”