Científicos que estudiaron a 12 personas aisladas en la Antártida durante 10 meses encontraron algo que contradice la intuición: cuando estás encerrado con las mismas personas en un espacio reducido, pasar más tiempo juntos no siempre mejora las cosas. De hecho, puede generar más conflictos y tensiones. Esta investigación podría transformar la forma en que preparamos a los astronautas para misiones de varios años a Marte.
Ötzi, el Hombre del Hielo, nos ha fascinado durante décadas. Ahora, investigadores descubrieron algo que cambia todo: no estaba solo en su viaje a través del tiempo. Pequeños organismos, algunos antiquísimos y otros más modernos, han acompañado a este hombre congelado durante miles de años. Y lo mejor es que podrían transformar nuestra manera de entender la preservación, la industria y hasta el significado de estar "vivo".
Un cambio silencioso ocurre en el sistema inmunológico de tu cerebro cuando llegas a la mediana edad. Así lo descubrieron investigadores, y podría ser la clave para entender por qué el envejecimiento es el principal factor de riesgo para la demencia. Este hallazgo transforma todo lo que creíamos saber sobre la salud cerebral.
Los científicos finalmente han resucitado al terrorífico Deinosuchus, un cocodrilo prehistórico de más de nueve metros que dominaba las aguas de Norteamérica y se alimentaba de dinosaurios. Una réplica a tamaño real acaba de presentarse en un museo de Georgia, y sinceramente... esta bestia hace que los cocodrilos actuales parezcan cachorros.
Científicos acaban de descubrir que aproximadamente el 1% de tu ADN proviene de parientes antiguos misteriosos que ni siquiera hemos identificado. En serio: hay ADN fantasma flotando en tu genoma de especies para las que ni siquiera tenemos nombre.
Mientras navegaba por internet hace unos días me encontré con algo que no esperaba: una página de error 404. El enlace era de Science Daily y hablaba de una investigación que sonaba fascinante. Lo que hallé en su lugar me abrió los ojos a uno de los problemas más sigilosos de la red: contenido que se evapora sin avisar, dejándonos solo con códigos de error incomprensibles.
Durante los tensos años de la Guerra Fría, Egipto reclutó a excientíficos nazis para desarrollar misiles. Pero cuando una figura clave desapareció de la noche a la mañana, se llevó consigo secretos críticos. Décadas después, nadie sabe qué pasó realmente con él.
Ese momento frustrante cuando haces clic en un enlace esperando encontrar oro puro y en su lugar te sale ese misterioso "404 No Encontrado"... pues lo acabo de vivir en mis propias carnes. Y para rematar, la página de error también falló. Sí, leíste bien: el error tuvo un error. Déjame contarte esta aventura digital.
Hice clic en lo que parecía un artículo de ciencia interesante. Y me encontré con un error 404. Pero aquí es donde la cosa se pone filosófica: ¿qué significa que incluso la página de error falle en cargar? Hablemos de nuestra relación colectiva con los enlaces rotos.
Un nuevo estudio está dando mucho de qué hablar en la comunidad científica. Los hallazgos que presenta podrían transformar por completo nuestra manera de entender cómo funcionan las cosas. Literalmente.
Científicos han dado con un pedacito de material genético que se coló de un organismo a otro, y la verdad es que esto cambia bastante lo que creíamos saber sobre cómo funciona la evolución. Y no es solo una curiosidad para impresionar en las cenas: este hallazgo podría ser clave para entender mejor la evolución en sí y, quién sabe, quizás hasta para diseñar vacunas más eficientes.
Un matemático acaba de encontrar, usando la inteligencia artificial Claude de Anthropic, un contraejemplo sorprendentemente simple para una conjetura famosa que ha dejado perplejos a los expertos durante casi un siglo. La fórmula es tan corta que cabe en un solo tweet. Pero más allá del momento de iluminación, este descubrimiento revela algo profundo sobre cómo la IA está transformando la manera en que hacemos matemáticas.
¿No más dientes perdidos? ¿Simplemente cultivar uno nuevo? Es exactamente lo que un equipo de investigadores japoneses está intentando hacer. Y no es ciencia ficción: ya están probándolo en personas.
La idea suena descabellada, lo sé. Pero la ciencia detrás tiene más peso del que imaginas.
¿Te ha pasado que hay días en los que podrías comerte el mundo y otros en los que hasta cargar el lavavajillas parece una misión imposible? Pues resulta que unos investigadores acaban de descubrir por qué, y todo tiene que ver con un pequeño grupo de células cerebrales del que probablemente nunca has oído hablar.
Setenta y nueve años después del devastador ataque sobre Hiroshima, investigadores encontraron algo inesperado entre los escombros: diminutas partículas con una aleación metálica completamente nueva. Solo podía formarse bajo el calor extremo de una bola de fuego nuclear. El hallazgo no solo es fascinante desde el punto de vista científico. También nos permite entender cómo condiciones extremas crean materiales que ningún laboratorio en el mundo podría replicar.
En los años cincuenta, un buscador de tesoros llamado Teddy Tucker se topó con una cruz de oro impresionante, incrustada con siete esmeraldas, procedente de un naufragio español de siglos atrás. Décadas después, justo antes de que la Reina Isabel II tuviera programado su viaje, alguien intercambió esa pieza invaluable por una réplica barata de plástico. Y hasta hoy, nadie tiene idea de quién fue.
Ingenieros de un instituto de investigación alemán acaban de hacer funcionar una turbina de hidrógeno durante más de cinco minutos seguidos. Usaron un enfoque completamente nuevo que prescinde del compresor de aire. No es solo un truco llamativo. Podría cambiar la forma en que pensamos sobre la energía limpia. Te explico por qué importa.
Nuevas investigaciones revelan una conexión inesperada entre la contaminación del aire y los brotes de artritis reumatoide. Las partículas finas son las principales sospechosas. La calidad del aire que respiramos podría estar influyendo directamente en cuándo tus articulaciones deciden protestarte.
Bajo las suavemente onduladas colinas y los célebres viñedos de la Toscana se oculta algo totalmente inesperado: un gigantesco depósito subterráneo de roca fundida cuya existencia nadie sospechaba. Y lo más alocado es que apenas había señales en la superficie que pudieran revelar que esta mole de 6.000 kilómetros cúbicos se escondía justo ahí abajo.
Imagina esto: eres SpaceX, estás enviando material de lujo a la Luna y todo va sobre ruedas... excepto por el detalle de que un pedazo de cohete de cuatro toneladas se estrella contra nuestro vecino lunar a más de 8.600 kilómetros por hora. Sí, así como lo lees. Eso es exactamente lo que pasó, y la verdad es que es una historia bastante alocada.