Físicos en Finlandia han creado un material cuántico que durante más de una década solo existía como predicción teórica. ¿Lo más interesante? Estos materiales "topológicos" podrían ser la base de las computadoras del futuro, y este en particular podría funcionar a temperatura ambiente.
Físicos de la Universidad de Heidelberg acaban de resolver un rompecabezas que llevaba décadas sin solución en la física cuántica. Demostraron que dos teorías que parecían completamente opuestas sobre las partículas diminutas en realidad cuentan la misma historia. Su trabajo gira en torno a algo que suena contradictorio: una partícula tan pesada que apenas debería moverse, pero que de alguna manera genera las ondas en el espacio cuántico que los científicos llevan más de 50 años intentando explicar.
Durante más de cuatrocientos años, los marineros han visto algo mágico en alta mar: una enorme extensión de agua que brilla con un resplandor blanco, casi fantasmal, como si alguien hubiera encendido una lámpara nocturna cósmica bajo las olas. A pesar de tantos siglos de avistamientos y de toda la tecnología satelital que tenemos hoy, los científicos todavía no logran explicar del todo por qué ocurre esto. Y francamente, esa clase de misterio es exactamente lo que hace que los océanos me parezcan fascinantes sin fin.
¿Y si el tiempo no es algo que simplemente pasa, sino algo que nace del caos interno de las cosas? Eso es lo que sugiere un experimento fascinante de un físico en Reino Unido. Creó un universo en miniatura y completamente aislado en su laboratorio. Lo hizo con 24,000 átomos ultracongelados. Y lo que encontró desafía todo lo que pensábamos: el tiempo puede surgir desde dentro de un sistema, sin necesidad de ningún reloj externo. ¿El ingrediente clave? La entropía.
Los astrónomos han desarrollado nuevas técnicas para detectar una de las ideas más descabelladas de la ciencia ficción: estructuras gigantes construidas por civilizaciones extraterrestres para captar la energía de las estrellas. Un estudio reciente revela cómo podrían verse estas "esferas de Dyson" con nuestros telescopios, y por qué un tipo particular de estrella se ha convertido en el objetivo más prometedor.
Científicos han descubierto algo que nos deja a todos con la boca abierta: las bacterias no son solo maquinitas biológicas diminutas. Resulta que pueden aprender de la experiencia, recordar lo que les ha pasado e incluso transmitir esos recuerdos a sus crías. Vamos, que nuestra supuesta capacidad única de recordar el pasado ya no nos parece tan especial.
Astrónomos han detectado cuásares de cuando el universo tenía apenas 670 millones de años, y lo más sorprendente es que estos gigantes cósmicos no deberían existir tan temprano. Su descubrimiento está obligando a los científicos a replantearse todo lo que sabían sobre cómo crecen los agujeros negros.
Ingenieros de Harvard encontraron la forma de convertir la misma tecnología de chips de silicio que tienes en tu laptop en una máquina capaz de escribir ADN. Es un avance que podría transformar todo: desde el diagnóstico médico hasta la manera en que almacenamos datos para siempre.
Científicos acaban de lograr algo increíble: capturaron las primeras imágenes de tiburones duende vivos en su hábitat natural en las profundidades del mar. Y honestamente, esta criatura parece sacada directamente de una película de ciencia ficción. Este hallazgo no solo amplía nuestro conocimiento sobre estos "fósiles vivos", sino que podría transformar por completo la forma en que los protegemos.
Imagina un planeta donde un lado es un infierno abrasador y el otro está congelado de tal forma que haría que la Antártida parezca unas vacaciones en la playa. Suena a ciencia ficción, ¿verdad? Pero lo más loco es esto: ahora los investigadores creen que ese entorno extremo podría ser bastante compatible con la vida. Te explico.
¿Qué pasaría si pudieras decirle al calor exactamente a dónde ir y lograr que se quede ahí, incluso después de apagar la fuente de energía? Eso es exactamente lo que han logrado investigadores de la Universidad Metropolitana de Osaka con un nuevo material programable capaz de dirigir la radiación térmica a voluntad.
Algo realmente misterioso está saliendo a la luz en una diminuta isla sueca: restos de lobos que no deberían estar ahí. Pero lo más sorprendente viene ahora. Estos lobos no vagaban libremente por la naturaleza. La evidencia indica que humanos antiguos los tenían cerca, les daban pescado y focas, y quizás los manejaban de formas que jamás habíamos imaginado.
Este hallazgo está obligando a los investigadores a cuestionar una de las historias más antiguas de nuestra especie: cómo empezamos a дружба con los lobos.